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METAMORFOSIS BLOGUERA

Los rollos entre Parménides y Heráclito: todo cambia o permanece estático. Escribiré más asiduamente en mi otra página Animal Político, dejando este espacio para reflexiones más meditadas, de modo tal que sin no ves post con frecuencia acá ello no significa que la página esté abandonada o algo parecido: se trata del factor tiempo . Lo cierto del asunto es que a diario soy estoy en Animal político, espacio más "rápido". Si tengo algún lector por ahí, le agradezco su comprensión.

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lunes, diciembre 11, 2006

Un viento frío de derrota en la oposición venezolana

Como si fuera médico que examina al paciente, eché un vistazo a los síntomas con extremo cuidado. No sabía si iba a diagnosticar una enfermedad ya encarnada o a predecir otra, incipiente ella, invasora y hasta contagiosa.
Me acerqué al paciente tragando grueso, debo admitirlo (en mi oficio no siempre uno puede actuar como un insensible robot). Lo acomodé a mi gusto y le cuadré el volumen para percibir los signos con la mayor precisión.
Por lo que había visto y oído del paciente, amén de su historial, parecía un caso irremediable de golpismo crónico y traición severa a la patria; pero como se comprenderá en un hombre de ciencia como yo, no podía adelantar juicios sin previamente tener un basamento sólido en la realidad, despreñado de rumores callejeros y de ciencia yerbatera.
Cuando dan los resultados electorales, un estruendo revolucionario sacude al país, y quedará en el incógnito de los tiempos saber si mi paciente prorrumpió en algún tipo de quejido o manifestación, ahogado en medio del fragor victorioso de una marea roja anunciada. El estrépito en el centro de Caracas impedía que uno oyese hasta el más cercano pariente. Por el otro lado, en los fríos domicilios de mi paciente, imperaba un silencio lapidario.
Incluso antes del anuncio, había un silencio inusitado, incompatible con su temperamento díscolo y aventurero. Incomprensiblemente no gritaba furibundo a su vecino y parecía convencido de la necesidad de respetar las reglas y las leyes de tránsito. Sólo dos impulsos no pudo contener, y dos herméticas y hasta amenazantes oraciones dejo escapar a través de la boca de Teodoro Petkoff y del Sr. Smith,descontroladas versiones de su yo interno: tenemos el juego controlado, manejamos unas cifras optimistas que en su tiempo el candidato Manuel Rosales tendrá a bien a comunicar al pueblo venezolano. Para entonces el frío de las lápidas no era tan intenso, y yo me fajaba con mi paciente, temiendo lo temible, que se me zafase y se fuese por las calles a lanzar denuestos a todo mundo y a golpear gente, creyéndose seguro del contenido de tan enigmáticas palabras, emanantes de su propio pensamiento.
Calmada la intensidad chavista (concentrada entonces en Miraflores), a eso de la media noche, mi paciente toma los micrófonos y se dirige al país, realizando un acto de reconocimiento político, de derrota, realmente inesperado para él mismo, pues mi paciente se sentía confuso, disociado, impulsado por un lado a mentir y tomar la calle violentamente, como queda dicho, y por el otro, a comportarse cívicamente, a ser ciudadano, respetuoso de los semáforos y de los récipes médicos, últimos estos que le prescribían retirarse en sana paz a su hogar político para recomponerlo, para repensarlo y para salvarlo de una ulterior complicación de salud.
Pero oía voces y la vena de su sien parecía sublevarse de su desdoblamiento interior. Su rostro sudoroso, de ojos desorbitados, no podía ocultar la presión, bajo la cual murmuraba a veces sin darse cuenta. Lucía asustado a veces, aunque al rato reparaba su compostura, animado por rachas de optimismo. "¡Cuidado con lo que dices!" "¡Ni un paso atrás!" "¡No le debo mentir al pueblo venezolano!"
Manuel Rosales vivió un día con su noche inolvidable, aunque sé que él prefiere no recordar. A los que le jalaban la camisa para reclamarle el porqué de su precipitada derrota, les contestaba: "Mañana daré una rueda de prensa"; a los que con caras largas se alineaban con sus declaraciones, descorazonados, él los consolaba profetizándoles que pronto los que ahora son minorías en el futuro serán lo contrario.


"Pero oía voces y la vena de su sien parecía sublevarse de su desdoblamiento interior"


A varias de sus personalidades (¡esas voces!) no pudo meter en cintura, y se les escaparon raudas, con toda la fuerza de su propio abatimiento. Una dijo llamarse Pablo Medina y gritó ante los micrófonos "¡Fraude!", llamando sin más pelos en la lengua a una guerra de proporciones civiles; el otro, o sea él mismo, acusó a Consejo Nacional Electoral de no ser fiel en la expresión de la cifras, pues los conteo a boca de urna realizados por sus diversas personalidades le auguraban una gran victoria, es decir, una derrota por menor diferencia de votos. Finalmente, dos voces menores no pudieron escabullirse de su fuero espiritual y decayeron lentamente repitiendo "¡Estamos listos pa¡ el plan B!: ¡Cuando tú lo digas!" "Asegura tu gobernación, allá en el Zulia". Esta última le reconfortó secretamente.
Pasada la crisis de tan oscura noche venezolana para sus partidarios, pudo ya a la luz del sol evaluar muchas cosas, entre otras, la vuelta de espalda de muchos de sus aliados. Jamás le perdonarían los eventos de tan reciente jornada, sobre todo sus palabras lapidarias, sus apuradas palabras. Dueños de radio y medios y mucha gente radical se quedaron como armas engatilladas, esperando la señal jamás respondida, es decir, la señal que les confirmaría la ejecución de lo que ellos le ordenaban con la señal original. ¡Vaya confusión! Pero el mal ya estaba hecho, consumado, escrito, sellado, determinado...
¡Señor, todo esto lo iba a volver loco!
Dio su prometida rueda de prensa e hizo partido por no negar el azul del cielo, lavándose las manos de viejos crímenes compartidos: no le voy a mentir al país, no voy a llevar al pueblo a una guerra, no voy a decir que gané las elecciones, habiéndolas perdido. Los emotivos amotinados para otro lado.
Fin de la historia. Dentro de seis años lo tendré otra vez en el consultorio, con toda seguridad, sino a él, a una de sus voces.
Mientras tanto, yo, él médico, me asomo a la ventana y me atrevo decir que la luz del exterior es real, milagrosa, sanatoria como el agua, y me hago la ilusión de que en el futuro no tendré tanto trabajo con tanto loco suelto por los predios de la patria. Si hemos crecido como país es consecuente que seamos más sanos y estables.

lunes, noviembre 20, 2006

Notas rápidas sobre el golpismo venezolano en tiempo electoral

Veamos que tenemos entre manos, después de dar tumbos entre diferentes fuentes de infomación, de derecha, centro e izquierda durante el fin de semana. Faltan dos semanas para la cita electoral. ¿Qué se dice? ¿Cómo es que va a caer Chávez, según la soñadora conspiración? ¿Qué aventurará el extremismo opositor, ya perdido, para echar ya no tanto el resto, sino lo poco de alma que retiene? ¿Qué opinan los sesudos analistas?
A vuelo de pajáro, resumo, pues cuando se hace trabajo de inteligencia tanto lo falso se asume como cierto y viceversa, y los cierto siempre debe ser desconfiable. Todos hacemos trabajo de inteligencia cuando llegamos a una conclusión después de las lecturas, conversaciones, imaginaciones.
Es una bola publicada en un semanario: el candidato minoritario recibió la orden de retiro, hacia el final, quizás un día antes del 3 de diciembre. Para ello ha de prepararse las condiciones: asalto al CNE a través de la intimidación de los rectores, quienes habrían de renunciar para proteger sus vidas. En el interin, los medios de comunicación, en especial las televisoras, podrían en práctica la anarquía mediatica, retando la capacidad de respuesta o toleracia de los jugadores, arbitros y público asistente. Es decir, se excederían del tiempo normado para promocionar su ansiedad golpista, amén de mentir descaradamente pregonando que el Hugo Chávez está perdido, midiendo hasta qué punto el gobierno los contendría con la ley. En fin, si no hay CNE estable y Chávez está perdido, no se puede esperar otra cosa que la trampa, maquinada en las captahuellas. Grito de guerra: no hay condiciones para ir a una elecciones limpias.
Entonces el verboso candidato de la oposición tomaría el micrófono y anunciaría su retiro de la contienda, como buen soldado que cumple órdenes imperiales. ¡Compañeros, el país ha sido secuestrado por un sólo hombre! ¡Es necesrio hacer patria!: ¡Rescatémoslo! ¡Vamos a la batalla! ¡Vamos a Miraflores! [Sospechamos que el ingenioso candidato se mostraría renuente a renunciar, valga la redundancia, preocupándose más por la gobernación del Zulia, mucho más terrenal para él]
Resultado: el presidente ganaría solo, deslegitimado por consiguiente, solo con la inmensa mayoría del pueblo, nada más que faltándole el voto de las minorías contranacionales. Una estupidez de película.
Luego las repercusiones en el exterior: George Bush (con todo lo famélico político que luzca ahora) no reconocería a Chávez como presidente, y hace un llamado a la O.E.A; inmediatamente otras especies animales tomarían la palabra, haciéndose eco del Gran Amo del Norte, y se oirían entonces los gritos de Aznar, Noboa, Alán García, la SIP, Transparencia Electoral, Súmate, etc.
Enrarecido el ambiente, rodaría el nombre del nuevo salvador de la patria: Luis Giusti, el magnate del entreguismo petrolero, candidato porpuesto por el norte para dominar el sur. ¿Qué tal?
Y luego...
Bueno, parecen que han perdido un elemento importante: las fuerzas armadas, quienes no se han dejado permear. Siguen contando con caducos militares altamiranos, entristecidos comandantes sin tropas perdidos en un mundo ilusorio de guerras posibilidades.
Pero... ¡Basta!
Cuando César no debía cruzar el río Rubicón para entrar en Italia, según prohibición del senado romano, teniendo que considerar que si lo hacía pisaría el terreno de su enemigo Pompeyo y desataría una guerra, pronunció las siguientes palabras y se enrumbó con sus huestes hacia donde un selecto grupito manipulaba al pueblo:

-Marchemos a donde nos llaman los signos de los dioses y la iniquidad de los enemigos. La suerte está echada.

¡La suerte está echada, en efecto! No hay vuelta atrás para nuestro país. La historia futura de nuestro país esta escrita para la redención de las masas, para la felicidad de la patria, para iluminar el camino de justicia a los demás pueblos hermanos, luchando eternamente contra la opresión, bajo la égida libertaria de Simón Bolívar. El día 4 de diciembre, con presencia de candidatos de la oposición o no, Hugo Chávez Frías llevará a efecto el mandato del pueblo mayoritario: su elección contundente.
Mientras tanto, quienes bucean en el maremagnum de las ideas, en el ejercicio dialéctico, han de invocar la historia para conjurar las incertidumbres y las amenenazas. No se debe temer al cisma, a la discusión o a la misma ruptura dialéctica. Lenín, en 1.905, después de arduos esfuerzos por la unidad del Partido Socialdemócrata Obrero, proclamó la escisión, la diversidad de criterios como medio enriquecedor del debate, emprendiendo la decantación de la verdad revolucionaria.
En un espíritu revolucionario ha de imperar una mira diáfana, concisa, armada de ideas, dispuesta al debate y al cierre de puertas contra la iniquidad opresora. Y en términos prácticos, debe ser objeto y sujeto de la organización, madre de la activa fuerza. "Las revoluciones no se hacen, se organizan". Y en esa descomunal tarea es que se mueve el gobierno bolivariano, para deseducar a un pueblo que fue a la escuela de la sumisión dirigida durante años, la explotación física y la castración intelectual, para luego inscribirlo en la universidad de los derechos humanos, la autocrítica, la justicia, la igualdad social y la prosperidad generalizada.

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